Él le escribió para saludarla y le preguntó: - ¿Por qué no funcionó lo nuestro si hablábamos todos los días? Ella le respondió: - Exacto, todos los días me tuviste desnuda y tú solo seguías insistiendo en quitarme la ropa
Él le preguntó: - ¿Te gustan mis ojos? Y ella, mordiéndose el labio, le contestó: - Como para tenerlos muy cerca de mi ombligo.
Un día, a media noche, ella le escribió: - No quiero cerrar los ojos porque no quiero verte Y luego lo bloqueó…
Cariño, te busqué porque necesitaba desahogarme. Un polvo pasajero. Realmente, no quería salir a conocer a nuevas personas. Un gasto innecesario de tiempo y dinero. Y como los dos terminamos hace poco, era más fácil revivirnos.
Lo que crees que existe entre los dos, no es verdad. Simplemente eres mi puente emocional, mi forma de olvidar a quien sí amé. De hecho, te pareces un poco a ella. Yo le decía “mi diablita”, y a ti te digo lo mismo para fingir un poco que nunca me dejó
Debiste hacerle caso a tus amigas, yo no te convenía, ni te convengo. Y no valgo la pena como para que te pelees con el mundo para estar conmigo. ¿Te digo una verdad totalmente sin censura? Eres la ingenua a la que acudo cuando nadie me quiere.
Eras la mujer más bella. Todos matábamos a otro con tal de que nos mires. Desprendías fuerza al caminar, encanto, magia, sensualidad. Eras un universo precioso que reía, hablaba, y se arreglaba el cabello. Hasta que me conociste. Y terminó todo. No eres ni la sombra, y ya no lo intentas. Y yo ya no te quiero.